LA ARQUEOLOGÍA Y LA NUMISMÁTICA. — RAMA DE LA ARQUEOLOGÍA O CIENCIA INDEPENDIENTE. LAS MONEDAS Y LAS MEDALLAS.

Ramón Ricardo Pampin

El tema a continuación, responde al capítulo I del libro “Nociones elementales de Numismática” del autor indicado. Lo publico aquí por la importancia conceptual que tiene, para la persona que se inicia en esta rama del conocimiento humano. El libro completo se puede adquirir en el Instituto.
Eduardo Cicala

Todas las obras de la humanidad han merecido, en todos los tiempos, la atención en mayor o menor grado de los estudiosos. Las huellas especiales que el uso de las cosas, las costumbres, las creencias, el medio ambiente, las expresiones estéticas o artísticas hayan podido dejar a través del tiempo, trasuntan apreciaciones para quienes las desentrañen, estudien y aprecien.

El conjunto metodizado de estos estudios y sus conclusiones, constituyen una ciencia.

El conjunto de estudios sobre las obras de la humanidad se esquematizan en la ARQUEOLOGÍA, cuya acepción más lata puede sintetizarse como el tratado de lo antiguo.

Se deduce, por consiguiente, que la Arqueología es la ciencia que mediante el estudio de las obras de la humanidad, legadas por todos los pueblos que la integran a través de los tiempos, realiza la HISTORIA.

Champolion Figeac dice que el arqueólogo es el minero que busca en las entrañas de lo pasado la preciosa materia que luego, depurada en el crisol de la sana crítica, adorna a la gran maestra y madre de la humanidad: la HISTORIA,

Corresponde, entonces, a la ciencia arqueológica, la observación, el estudio y el análisis desapasionados de las obras, para dictar principios y construir los fundamentos en los cuales edificar posteriormente la historia de los hechos.

Siguiendo al mencionado Champolion Figeac (1), la división originaria y clásica de las tres grandes ramas de la Arqueología, se resume así:

a)            arqueología literaria:
Tiene relación con la Paleografía, la Epigrafía, la Proíedeútica y la Museografía;

b)           arqueología del arte:
Tiene relación con la Arquitectura, la Escultura, la Pintura, la Glíptica, el Grabado, la Indumentaria, la Panoplia, el Mobiliario y la Maquinaria;

c)            numismática:
Tiene relación con las Monedas, las Medallas, la Simbología, la Iconografía, la Metrología y la Economía Política.

Cada uno de los títulos de cada rama, constituye a su vez una nueva ciencia especializada, apreciación que igualmente corresponde para cada una de las tres clásicas divisiones mencionadas. De ahí que se haya discutido y se discuta, si la Numismática constituye una verdadera ciencia autónoma, de características especiales, que deba separársela de la Arqueología,

Parecería que una discusión en ese aspecto no tiene mayor  sentido.  Día llegará en que las omisiones en el desentrañar los misterios de las obras de la humanidad de hoy, requieran similares conceptos que para el investigador actual tienen las obras del ayer. El tratado de lo antiguo tendrá entonces plena vigencia para incluir a la Numismática de nuestros días como rama del saber humano centrado en el común de la Arqueología.

De estas tres ramas en que generalmente se admite como dividida la Arqueología, vamos a concretar nuestros estudios exclusivamente en lo que tiene que ver con la Numismática.

Teniendo consideración con lo que hemos manifestado precedentemente y concretando opinión de varios autores, podemos manifestar como definición de la Numismática, que es la CIENCIA QUE ESTUDIA LAS MONEDAS Y LAS MEDALLAS DESDE EL PUNTO DE VISTA ICONOGRÁFICO, ICONOLOGICO, ARTÍSTICO, POLÍTICO Y ECONÓMICO.

Aún cuando hay autores que separan de la rama numismática de la arqueología a la medallística, incluyéndola en la arqueología del arte, la similitud de procedimientos en su fabricación, identidad de materiales empleados y una misma captación iconográfica e iconológica -cuando no, política y hasta económica como veremos en su oportunidad- nos hace preferir su inclusión en la definición dada.

Es evidente que se trata de obras humanas diferentes, de aspectos similares, que no han tenido un común origen.

La MEDALLA es el resultado del espíritu del hombre. Un sentimiento ancestral de adorno, de ornamentación personal, tanto como un sentido de reverencia hacia lo desconocido: talismán, símbolo, tabú o divinidad.

La MONEDA es un producto de la civilización y del pensar del hombre, necesitado de comercio y de intercambio de cosas.

Mucho antes de que el hombre creara las monedas para su intercambio en el comercio, lució medallas en sus ropas, en sus armas, en sus moradas y hasta en sus bestias. Como símbolos de su propiedad, como talismán para su protección, como concepción física de su creencia, como adorno para su cuerpo, como identificación de su clan, como respeto a lo desconocido e inexplicable.

La moneda, en cambio, nace en un proceso posterior mucho más evolucionado, junto al concepto geopolítico de Estado y con la única finalidad de servir como patrón de cambios en el comercio.

Los pueblos nómades que pudieron adornarse con medallas, no tuvieron necesidad alguna de utilizar monedas en sus negociaciones. La razón de la fuerza hizo innecesario el uso de monetarios, pues allí donde necesitó algo para subsistir, lo conquistó durante su tránsito.

Casi todos los sociólogos que tratan estos aspectos están de acuerdo en señalar para la moneda, un nacimiento incierto, situado en las épocas en que los pueblos se hicieron sedentarios.

Aun así, la primitiva forma de comercio entre los hombres, fue el trueque o cambio de una cosa por otra, método que sobrevive legislado por casi todos los países del mundo bajo el nombre de permuta (2).

El cambio continuado y sistemático de una misma cosa por otra, atribuyéndole a la primera valoración constantemente apreciada y la asociación de ideas sobre esa valoración dentro del grupo social, fueron forjando un rudimentario concepto de moneda. El dominio de los metales por parte del hombre y la natural atracción que despierta su brillo hizo el resto.

A las primigenias manifestaciones de trueque heterogéneo prosiguió una etapa posterior de permuta de una misma cosa, establecida como unidad económica, por otras diferentes y necesarias para la comunidad tribal. Así, los puebles pastores valoraron sus ganados; los pueblos agricultores los granos de sus cosechas; los mercaderes el objeto de su tráfico; los pacíficos el fruto de sus incipientes artesanías; los guerreros y belicosos, sus armas. Y cada pueblo, poco a poco, fue necesitando del otro.

Cuando el largo y lento proceso de evolución logró crear el concepto de estado geográfico, nació la moneda como patrón de cambio. Por supuesto, que no en la forma que actualmente se la conoce, sino en sus rudimentos sociales, económicos y hasta politices de la sociedad en la cual se desarrolla.

Los romanos utilizaron comúnmente el ganado —del latín, PECUS— de donde deriva PECUNIA, valor pecuniario. De igual origen parecería ser la expresión MONEDA —de “moneta”— vinculada al Templo de Juno Moneta, de donde se dice provienen los primeros dineros de plata.

La especulación y la fantasía, remontan los orígenes de la moneda hasta los dioses. Respecto de las medallas —concibiéndolas metálicas y conceptualmente como expresiones del espíritu humano— su génesis apenas si supera la fecha del uso de los metales.

Si bien resulta lógico para la ciencia el averiguar los orígenes de las cosas, no es el móvil del presente trabajo llegar hasta las fuentes. Sus finalidades, mucho menos ambiciosas, tienden a proporcionar al aficionado elementos con los cuales manejarse para sus ulteriores estudios.

Concretamos, también dentro de nuestro margen de especulación sobre el particular, que el arte de fundir metales perfeccionó los padrones de valoración asignándole a cada trozo de metal un mismo y permanente valor de cambio, que en una etapa inmediata y posterior garantizó como veraz la autoridad de la comunidad social.

El ciclo de vacilaciones se ajusta y perfecciona cuando en la comunidad social nace el concepto de la autoridad del Estado y el valor de la nobleza de determinados metales. La lógica concatenación resulta de una secuela de apreciaciones: igualdad de metales, igualdad de trozos, igualdad de pesos, igualdad de valoraciones, más, garantía de la autoridad del Estado.

Pocos monumentos históricos y arqueológicos revisten la importancia de los que estudia la NUMISMÁTICA, ya que en ellos ha grabado el hombre sus ideas dominantes. A través de tales ideas se revelan el carácter, las costumbres y la historia de los pueblos que legaron tales documentos de metal. La Epigrafía, la Paleografía, la Símbología, la Iconografía, y la Historia del Arte no podrán ser adecuadamente estudiadas, si no se poseen nociones numismáticas.

 

 

La moneda es un documento que se conserva en el tiempo más fácilmente que los papiros, manteniendo fielmente su mensaje histórico para aquellos que sepan desentrañarlo.

Sus leyendas, sus figuras, sus fechas, sus metales, su tamaño, su artesanía, su simbolismo, sus valoraciones, son los elementos que el estudioso tendrá a su alcance para reproducir ajustadamente cosas y hechos, inmutables a través del tiempo y la distancia.

En el año 1947 un muchacho beduino, pastor de la costa oriental del Mar Muerto, trepando entre los riscos en pos de una cabra que se había descarriado, descubrió accidentalmente una cueva, la cual visitada y estudiada posteriormente por expertos, trajo como consecuencia el hallazgo invalorable de antiquísimos manuscritos en pergaminos.

Cuando el equipo arqueológico logró tener acceso al material conseguido en el lugar y que luego de un somero examen se articuló bajo la denominación genérica de “LOS ROLLOS DEL MAR MUERTO”, correspondió a la ciencia numismática el determinar con toda precisión, la época en la cual fueron escritos los papiros allí depositados por primitivas comunidades religiosas (3).

En efecto: las monedas halladas en ese mismo lugar, una vez clasificadas por los numismáticos del equipo arqueológico que realizó los trabajos, sirvieron para establecer fechas, comunidades y lugar preciso donde se escribieron los tales rollos.

Las dichas monedas —documentos imperecederos, de metal— dieron los elementos necesarios como para establecer sin lugar a dudas, el año en que circularon, el pueblo al cual pertenecían, comunidades locales que las utilizaron un día en el intercambio, su jefe político y religioso, etc, elementos que no proporcionaron, por cierto, los papiros religiosos hallados en la misma cueva que como repositorio natural las sustrajo durante casi dos milenios.

(1) Jacobo José Champollicm Figeac (1778-1867) no es el descubridor de las 25 letras jeroglíficas egipcias de que hablara Plutarco, sino el reconocido padre de la arqueología, cu¬yas reglas fundamentales estableciera en la todavía monumental obra “Tratado elementa! de Arqueología”, “Tratado elemental de cronología” e “Historia de !o$ pueblos antiguos y modernos”. Aún cuando su actividad fue corrientemente científica, incursionó en lo político, como   secretario   de   Napoleón.

(2) Nuestro Código Civil la define en el art. 1769 estableciendo que “La permuta o cam-bio es un contrato por el cual los contrayentes se obligan. a dar una cosa por otra”. Tiene sus fuentes en el Cód. Francés art. 1702 y en el Español art. 1538. El Cód. Chileno la legisla en su art. 1897, el de Argentina en el H85 y el italiano en el 1549.

(3) El muchacho pastor se llama Mohamed “El lobo” y el lugar del hallazgo, una gruta próxima a la zona de Ain Feshkha identificada como la cueva de Qumran, donde el Padre De Vaux encontró cerca de 400 monedas, mediante las cuales estableció la siguiente cronología:
a) la primera serie de monedas es de Antíoco VII hasta el período Asmeneo (136 hasta 37 A.C.);
b) el segundo, va desde Heredes Arquelao (4 A.C. hasta el año 68 D.C.;
c) brecha entre el 68 y 132 D.C. con 13 piezas entre 132/135 en la época de reinados de los últimos monarcas judíos Juan Hircano y Alejandro Janeo;
d) incursión romana algún tiempo después del 79 D.C. según lo demuestran 3 monedas que llevan la leyenda “Jvdaea Capta“;
e) ocupación   de   la  cueva   eseniana   durante   la   segunda   revuelta   judía   por   sus   guerrilleros;
f) ocupación accidental de la cueva por transeúntes, que explican monedas árabes y bizantinas   encontradas en capas superficiales.

Libros IUN 420

Temática del libro

CAPITULO   I
La Numismática               9

CAPITULO   II
La moneda         15

CAPITULO   III
Las Medallas      25

CAPITULO   IV
Los estudios numismáticos         33

CAPITULO   V
Elementos extrínsecos de las monedas       39

CAPITULO   VI
Elementos intrínsecos de las monedas

CAPITULO   VII
Estudio de los elementos determinantes     73

CAPITULO  VIII
Ciencias conexas con la Numismática        81

CAPITULO   IX
El Coleccionismo y la Numismática          89

CAPITULO  X
Derivaciones de la Numismática              109

CAPITULO   XI
Entidades numismáticas de ia República Oriental del Uruguay